JÚLIA IST

¿Y quién es Júlia?

Título original: Júlia ist Nacionalidad: España Año de producción: 2017 Dirección: Elena Martín Guión: Maria Castellvi, Elena Martín, Marta Cruañas, Pol Rebaque Martín Producción: Lastor Media / Antaviana Films Fotografía: Pol Rebaque Música: Oscar Brauer, Sir Jon, Karl Schultz Reparto: Elena Martín, Oriol Puig, Laura Weissmahr, Jakob Daprile, Remi Pradere, Julius Ferdinand, Paula Knüpling, Carla Linares, Pablo Macho, Max Grosse Duración: 90 min.

La realizadora catalana Elena Martín debuta en el largometraje con Júlia ist, proyecto que surgió como un trabajo fin de carrera, y cuya realización se desarrolló a lo largo de tres años. Precisamente, a la directora la conocimos en su interpretación de la joven que acapara el título del filme Las amigas de Ágata (Les amigues de l’Ágata), una obra cuya autoría se compartió entre Marta Verheyen, Laura Rius, Alba Cros y Laia Alabart en el año 2015, precisamente otra película que surgió como un trabajo final de grado en Comunicación Audiovisual por estudiantes de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Estamos ante un meritorio debut de Elena Martín, que se centra en los momentos existenciales que atraviesa su protagonista, Júlia, una joven de veintiún años, estudiante de Arquitectura en la capital catalana, que debe abandonar su zona de confort y trasladarse a Berlín para convivir unos meses en la ciudad germana a través de un programa Erasmus.

En realidad, a pesar de que Martín no participó en la dirección de Las amigas de Ágata, el paralelismo entre ambas obras es evidente Por lo que respecta a esta última, los cambios de los personajes se producen en el paso de la adolescencia a la juventud, del cambio desde el colegio a la universidad y en lo que ello conlleva de transformación  en amigos, intereses y relaciones. En cuanto al filme que ahora analizamos, aunque los cambios se producen con los estudios superiores ya avanzados, si comparamos ambas obras genéricamente, no se escapará que las confusiones personales de las protagonistas coinciden por esas modificaciones en lugares, compañías y costumbres.

Júlia ist. Foto 1

Centrándonos en el personaje de Júlia, el abandono del nido para despegar hacia lo desconocido, con la perturbación que ello arrastra y la  desorientación e inseguridad por el futuro, es contemplado de una forma atrayente por la realizadora, con una cámara que prefiere no despegarse de su protagonista e ir mostrando con ello las distintas alteraciones de ánimo que se van sucediendo.

Elena Martín, además de directora, y co-guionista del largometraje se erige en la absoluta protagonista del mismo, acaparando la mayoría de sus fotogramas, en una interpretación que aborda con naturalidad, desparpajo, y dando paso, con el tiempo  cinematográfico que se permite y precisa la autora de la obra, es decir, ella misma, a mostrar las diferentes etapas vitales que va experimentando. Júlia se nos presenta como una mujer contradictoria: ¿solitaria y ruidosa? ¿libertaria y conservadora? ¿flexible y continuista? ¿responsable y descuidada?…En cualquier caso, nada insólito en una joven que debe abordar nuevas experiencias con personas, lugares e idiomas extraños, y con ello, seguir forjándose el incierto futuro.

Júlia ist. Foto 2

Destaca, ya saliendo de la omnipresente presencia en pantalla de Júlia, las elegidas imágenes de la ciudad de Berlín, especialmente sobresalientes por la circunstancia que ya suponíamos y así lo ha explicado la directora, de que la producción se materializó con recursos económicos de los propios intervinientes, hasta que en la parte final se consiguió la participación de Lastor Media y Antaviana Films. Atraen especialmente esos traslados en metro, esa ciudad al parecer construida para un presente inmediato (caída del muro y derivados), sin tiempo para meditar  sobre el futuro y en unos espacios que no tienen límites de superficie en su desarrollo horizontal. ¿Es Nueva York el ideal arquitectónico, en donde precisamente sucede lo contrario, con una extensión limitada horizontalmente pero sin confines verticales? En fin, nos hemos metido en aguas turbulentas, propias de profesionales del urbanismo o interesados en la belleza estética.

Llama la atención, no por novedosa ni por estar alejada de la realidad, relaciones personales que existen o subsisten mediante únicos contactos diferidos en el espacio, esto es, a través de las nuevas tecnologías. Destacamos en este punto, el personaje del novio de Júlia, Jordi, interpretado por Oriol Puig, que solo ofrece una actuación a través del filtro de la pantalla del ordenador, quedando fuera de campo en casi toda la escena inicial, cuando acompaña en el coche a su pareja. Precisamente, la falta de comunicación entre ambos, además del desconcierto que rodea a los jóvenes protagonistas, nos ha recordado una reciente película, también presentada en el último D’A Film  Festival de Barcelona. Nos referimos a Europa (2017), del director español Miguel Ángel Pérez Blanco, un desasosegante relato de una generación que vagabundea mientras medita sobre un destino que parece no alcanzarse nunca.

Júlia ist. Foto 3

Las edades de los personajes marcan sus intereses y relaciones, y además de las inquietudes intelectuales propias de cada cuál, no faltan reuniones en cafeterías, fiestas ruidosas, relaciones sexuales esporádicas y alcohol, además de otras drogas y mucho trasnochar. Por cierto, hemos tenido la curiosidad de investigar si en la ciudad de Berlín se permite fumar en los bares, descubriendo que en Alemania cada estado federal tiene sus propias reglas, y las correspondientes a su capital autorizan el consumo de tabaco en clubes privados, que se consideran bares para fumadores, así como en el resto de restaurantes, clubes o discotecas, que pueden contar con espacios separados para no padecer de abstinencia.

Distinguimos también la fotografía, que sabe reflejar el crudo clima invernal alemán, recurriendo a contrastes e imágenes veladas que consiguen dar mayor calidad a la apuesta. Con esa fotografía, la cámara está atenta en sus movimientos para trasladar momentos estresantes, inquietudes profundas o instantes alocados. Y lo hace recurriendo al nerviosismo cuando lo cree necesario o a la quietud más absoluta si los estados de ánimo se presentan reflexivos e incómodos con las circunstancias. Y todo ello, en un camino que desemboca en ese instante final de paralización, acorde con el estado vital que se percibe.

Como hemos adelantado al comienzo, entendemos que debe destacarse esta ópera prima de Elena Martín, cuyos méritos, por el momento, ya han obtenido su recompensa con su presencia en el Festival de Málaga, en el D’A Film de Barcelona, además de haber sido estrenada en salas comerciales.

Tráiler:

https://youtu.be/WaLeUkqNfnE

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