LA PROFESORA DE PARVULARIO

La diletante

La profesora de parvulario. Cartel y ficha técnica

Lisa Spinelli es una mujer en la mediana edad. Está casada y tiene dos hijos adolescentes. Trabaja como profesora de un parvulario en Staten Island. En sus ratos libres acude a un taller de poesía creativa para adultos. Pero a pesar de su familia,  parece que estable, y de su trabajo, Lisa no es feliz. No se siente realizada con su existencia. Considera que lo alcanzado a lo largo de su vida le produce sentimientos de frustración y de vacío. Además, es plenamente consciente de la cruda realidad sobre su nula creatividad para las artes, especialmente para la poesía. A lo anterior se añade su entorno familiar. Mira a su alrededor, a sus hijos y a su pareja y el sentimiento de naufragio crece exponencialmente. 

Lisa ama a las artes, a la literatura, a la pintura, a la música, aunque sea incapaz de crear nada especialmente atractivo. Pero lo que más le duele es la actitud de sus hijos. Al parecer, no carecen de inteligencia y consiguen sacar sus estudios con el mínimo esfuerzo. Pero sus inquietudes son los de la mayoría de los jóvenes: el mundo virtual, el tecnológico; siempre tecleando el móvil en mano si están en el hogar; y ello en el mejor de los casos; y en otros momentos, por ejemplo, los que se aprovechan para excusarse en ir a estudiar a casa de algún amigo/amiga. La juventud ya la habremos pasado, pero para poner los codos, nadie nos tiene que convencer que el mejor estado es la soledad. Pero ese es el problema menor que Lisa puede encontrar entre sus hijos. El varón, harto demasiado pronto de continuar con los estudios, parece que empieza a dirigir sus intereses hacia las armas, el petróleo y la muerte. Concretamente hablamos del ejército, de los Marines, esa magnífica institución bélica que además, agárrense, regala un año de curso universitario para sus miembros. Vaya chollo. 

La profesora de parvulario. Foto1

La profesora de parvulario consiste en una nueva versión de una obra procedente de Israel, con el mismo título y dirigida por Nadav Lapid, del 2014 (Haganenet). Al parecer, la directora Sara Colangelo escribió su filme basándose en el guion de Lapid, siendo las dos historias, básicamente, las mismas. ¿Para qué? Lo desconocemos. Tampoco hemos tenido la ocasión de visionar la primera adaptación. En cualquier caso, por lo que nos hemos informado e investigado, no andamos lejos de otras segundas versiones, dignas, pero perfectamente prescindibles. Por ejemplo, nos estamos acordando del reciente largometraje del realizador chileno Sebastián Lelio, Gloria Bell (2018), una nueva versión con producción estadounidense de su propia obra Una mujer fantástica (2017). Todavía nos estamos preguntando la necesidad de Lelio por reproducir la misma obra, casi en la práctica, escena a escena, incluso plano a plano. Dentro de nuestra inocencia, los únicos motivos podríamos encontrarlos en los económicos o quizá en el campo del egocentrismo.

La profesora de parvulario. Foto2

En cualquier caso, aceptando nuestro desconocimiento de la primera versión de La profesora de parvulario, vamos a centrarnos en la de Sara Colangelo. Podemos asegurar que la película, verdaderamente,  nos ha interesado, además de inquietado. Incluso nos ha removido demasiadas cuestiones. La puesta en escena es sencilla, la  música, clásica, acompaña, no invade y las interpretaciones, tanto de la profesora, llevada en pantalla por la actriz Maggie Gyllenhaal, como de su alumno, Jimmy Roy, un acierto en la interpretación del crío Parker Sevak, nos han satisfecho plenamente. Y sí, ya toca hablar de ese alumno especial, de Jimmy. Ese niño de cinco años que según la opinión de Lisa, tiene un don especial para la poesía. Estaríamos ante una especie de Mozart si cambiáramos de faceta artística. ¿Y qué es lo que puede suceder en ocasiones similares? Que la profesora vuelque todas sus frustraciones, todos sus anhelos y todas sus esperanzas en el futuro de ese crío. Un superdotado con potencial para sobresalir entre la mediocridad general.

Pero en definitiva, el filme acaba bordeando los consejos que pueden encontrarse en cualquier libro de autoayuda; o quizá en los nuevos métodos de educación en los que lo importante es que el alumno no se sienta rechazado por sus malas calificaciones, dando menor importancia a la adquisición de conocimientos que a la tranquilidad e infancias risueñas y festivas de los retoños. ¡Para sufrir ya tendrán tiempo, aunque sea en la construcción o en la oscuridad de unos grandes almacenes! En realidad ¿Qué es lo mejor para la formación de los niños y niñas? ¿Qué les va a reportar realmente la felicidad si es que existe? ¿La juerga de hoy les proveerá las rosquilletas del mañana? ¿Mediocridad o excelencia? ¿Sentirse miembro de la manada o dejar llevarse con las capacidades de cada uno, no sin esfuerzo, por supuesto?

La profesora de parvulario. Foto3

Una mujer insatisfecha, un crío inteligente y un deseo que intenta materializarse hasta  llegar a la ilegalidad. En cualquier caso, aunque el guion resulta muy atractivo, aunque es intrigante, sospechoso y sorprendente, no se sostiene. Cambiar rapto por siquiatra no parece que sea el camino más natural en las circunstancias que acontecen.

Y antes de terminar, nos gustaría dejar un apartado para el marido de Lisa. Ese señor que no sabemos a qué se dedica, que todo le parece bien. Y nos referimos tanto a la actitud de sus hijos, a sus inclinaciones o incluso a los poemas de su mujer. Es la jefa, qué le vamos a hacer. La que viene cargada del supermercado, la que intenta, por enésima vez que sus hijos comprendan que en el presente se están labrando su futuro,  y a la que nadie mira más de un minuto, reflexivamente, por si acaso necesita algún tipo de ayuda, personal o profesional. ¡Cada uno o una a lo suyo; a ver a quién se le ocurriría mirarse más allá del ombligo! 

Tráiler:

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