SEIS JÓVENES DIRECTORES (o casi)

Seis jóvenes directores (o casi)

Distintas visiones temáticas en la hipermodernidad cinematográfica

Tomando como referencia el año 1970 para el límite de su nacimiento, hemos elaborado una somera lista de directores y directoras, que pese a su “juventud”, ya cuentan con una dilatada y destacada carrera cinematográfica, caracterizada por la búsqueda de un mundo único, en donde plasman sus propias obsesiones, inquietudes y forma de ver el mundo que les rodea. Y todo ello se recoge de una forma personal, reconocible, y no necesariamente, en algunos de ellos, recurriendo a prismas diversos sobre una única singular temática, al menos en lo que se observa a primera vista. Les invitamos que intenten formar su particular paquete de directores en esas condiciones, y verán que la tarea no resulta lo fácil que aparenta a primera vista. Encontrar realizadores o realizadoras con mundo propio y filmografías ampliamente reconocidas, nacidos después de ese año límite marcado, nos ha costado más de lo esperado. Ya sea por cuestiones económicas, de ingenio, de la necesidad de experiencia previa o por otros motivos, la edad de la mayoría de los directores/as que continúan en activo en la actualidad y han conseguido un reconocimiento, digamos más o menos general, hay que buscarlos con mucho tino y paciencia.
Hemos intentado que los citados en el artículo abarquen cinematografías de distintos continentes, y por supuesto, no podía faltar una mujer, que desgraciadamente, no hemos podido elegir entre un amplio abanico de candidatas.

XAVIER DOLAN

Seis jóvenes directores (o casi). Foto 2

El director canadiense, nacido en 1989, a pesar de su juventud, hasta el momento ha dirigido varios largometrajes, que destacan por su indagación en la crisis de la adolescencia, en el mundo amoroso, especialmente homosexual, y en la violencia de las relaciones familiares. Ya en su primer largometraje, J’ai tué ma mère (Yo maté a mi madre, 2009), se enfrentó a las conflictivas y traumáticas relaciones entre madre e hijo, además de los problemas derivados por el reconocimiento de la propia homosexualidad, ahondando en su segunda obra, Les amours imaginaires (2010), en esta última temática, con el relato de dos amigos que se enamoran del mismo chico. En Laurence Anyways (2012), realiza una profunda disección sobre las diferentes formas que puede abarcar la sexualidad, dejándonos el mensaje, incorporado en el mismo título, que la persona es en esencia la misma, con independencia de sus inclinaciones o prácticas lésbicas, homosexuales, transexuales o heterosexuales. Tom à la ferme (Tom en la Granja, 2013), también insiste en la homosexualidad, a través de un drama psicológico, y en su penúltima película, de 2014, Mommy, se concentra en otro drama que ahonda en la relación violenta de madre y un hijo con trastornos de hiperactividad, jugando con la música, la estética, la velocidad de la imagen y el color, recurriendo a una sorprendente apertura de pantalla para enfatizar momentos alegres frente a la opresión cotidiana. Su última obra, Solo el fin del mundo (Juste la fin du monde, 2016), basada en una pieza teatral, consigue un relato claustrofóbico e histérico, de una familia que vuelve a reunirse tras muchos años de separación, con la llegada de uno de los hijos.

PAUL THOMAS ANDERSON

Seis jóvenes directores (o casi). Foto 3

Nacido en el año 1970, el director estadounidense se ha caracterizado en su obra por el retrato de personajes complejos, con conflictos de gran densidad como el miedo, la redención, la hipocresía, las consecuencias de la violencia, la culpabilidad y el perdón. Si en Sydney (1996), en una atmósfera turbia y de un modo elíptico y sugerente, se presentan personajes con muchas carencias, pero con deseos de superarlas, y en donde tampoco falta la agresividad, en Boogie Nights (1997), retrata el mundo de la pornografía, siguiendo la vida de un conocido director de cine de dicho género de finales de los años setenta del siglo pasado, en la que encontramos drogas, dureza, suicidios, y por supuesto, sexo. Con Magnolia (1999), en un relato complejo narrativa y técnicamente, se acerca de forma emotiva a personajes que sufren, ya por su adicción a las drogas, ya por haber sido víctimas de abusos sexuales, concursos televisivos o fracasos personales y profesionales, y todo ello con un realismo mágico que se termina plasmando con la inolvidable lluvia de ranas. Por su parte, en la excelente Pozos de Ambición (There Will Be Blood, 2007), en una oscura y turbia puesta en escena, Paul Thomas Anderson reflexiona sobre el fanatismo religioso, la ambición, el resentimiento y la desconfianza, desde principios del siglo XX, cuando encontramos al protagonista, Daniel Plainview, en busca de plata y petróleo, sin que se eluda la violencia explícita, que explota en la brutal paliza final de la bolera. En The Master (2012) continúa con otra mirada sobre el fanatismo religioso, sus organizaciones y falacias. Y en su última película, Inherent Vice (Puro Vicio, 2014), se acerca al cine negro, situándose en los años setenta con una historia detectivesca. En definitiva, variedad de temas, ambientes y momentos históricos que llevan a un denominador común, a la búsqueda de la liberación, de la salvación personal, mediante oscuros caminos que terminan descendiendo a los infiernos. Asuntos dispares, sin normas fijas ni límites en el lenguaje, violencia o sexo, que no dejan de darle vueltas al vacío existencial que nos ha legado la eliminación de referentes morales.

NOBUHIRO YAMASHITA

Seis jóvenes directores (o casi). Foto 4

Nacido en Japón en 1976 y surgido de un grupo de jóvenes directores en el marco de la universidad de Osaka, es autor de una obra cinematográfica en la que destacan títulos como Hazy life ( Donten seikatsu, 1999), No One´s Ark (Baka No Hakobune, 2003), Linda, Linda, Linda (2005) o La La La At Rock Bottom (2014). Realizador de películas de bajo presupuesto y espíritu independiente, miembro de la generación que soportaba el desconcierto que causó la crisis económica a la que no estaban preparados por haberse criado en los años de la burbuja financiera, suele reflejar en sus filmes, precisamente, esa desorientación y desubicación de la juventud actual, que no sabe a donde se dirige y cuyo destino no parece estar en ninguna parte. Mediante la ironía, el humor absurdo, el surrealismo y el recurso al pop en una puesta en escena fresca y barroca, sus películas contactan con esa generación que no ha sabido encontrar su lugar en el mundo, y a la que la dura realidad termina imponiéndose sobre sueños y esperanzas.

YORGOS LANTHIMOS

Seis jóvenes directores (o casi). Foto 5

Realizador griego nacido en Atenas en 1973, nos está dejando un universo cinematográfico realmente escalofriante, surrealista y original. Sus largometrajes, como Canino (2009), Alps (2011) o la última, Langosta (The Lobster, 2015), son en su integridad turbadoras, ya encerrando a una familia en su vivienda, en seguimiento de insólitas reglas establecidas por los progenitores, ya sustituyendo a muertos en la vida diaria de las familias que acaban de sufrir su pérdida, o incluso en la invención de una sociedad que obliga a los individuos a vivir en pareja obligatoriamente, no importa el sexo, para lo cual los aloja en un hotel de lujo, con la amenaza de que, en caso de no conseguirse, serán transformados en el animal de su elección. Temáticas centradas en microcosmos o comunidades más grandes, con normas absurdas, que rigen de forma impositiva y disparatada, tanto en los regímenes aceptados por la generalidad como en sus antítesis revolucionarios. Una mirada que se detiene en la restricción de libertades individuales, en la imposición de una forma de vida global adocenada. Estamos ante una de las reflexiones más agudas e inquietantes sobre la sociedad actual.

ISAKI LACUESTA

Seis jóvenes directores (o casi). Foto 6

El director catalán de origen vasco, nacido en el año 1975, ha dejado una muestra muy diversa y absolutamente personal en los pocos largometrajes que ha acometido, caracterizándose por la variedad de temáticas utilizadas. En el año 2009 dirigió Los condenados, filme en el que, con el pretexto en la búsqueda de los restos de un compañero abatido por los militares en la selva tucumana, se subraya la tensión en aumento que experimentan los personajes, conforme se constata la evolución y cambio de sus inquietudes con el paso del tiempo. En el año 2010, su mirada cambió de tercio totalmente, y se centró en la realización de un documental, La noche que no acaba, persiguiendo el rastro de Ava Gardner en su paso por España, recurriendo a entrevistas con personas que la conocieron. En el 2011, volvió a la ficción, si bien en un tono documental, y con Los pasos dobles, proyectó un viaje experimental al desierto de África con el pintor Miquel Barceló, tras la persecución de unas pinturas ubicadas en un refugio militar, siguiendo en ella la estructura de un juego. Con su penúltimo filme del 2015, Murieron por encima de sus posibilidades, realiza una comedia negra sobre las consecuencias personales, físicas, políticas y económicas que ha causado la reciente crisis financiera soportada, en una visión furiosa, colérica, y recurriendo a la exageración y violencia desmedida. En el año 2016, nos ha vuelto a sorprender con el largometraje La propera pell (La próxima piel) en otro cambio de registro, junto con la realizadora Isa Campo, jugando a despertar sensaciones contrarias en el espectador, a cuenta de delicadas relaciones materno/filiales.

SOFIA COPPOLA

Seis jóvenes directores (o casi). Foto 7

Estadounidense nacida en el año 1971, ha destacado fundamentalmente en la realización de tres películas. Con Las vírgenes suicidas (The Virgin Suicides,1999), se adentra en un mundo adolescente de una ciudad americana en los años setenta, abordando temas tan escabrosos como el suicidio, en búsqueda de unas causas que se escapan, a través de la belleza de las imágenes. En el 2003, dirige Lost in Traslation, acercándose a la incomprensión de la sociedad actual a través de dos personas que andan perdidas en la ciudad de Tokio. Un original retrato de la soledad en el mundo contemporáneo. En el año 2006, se atreve con una versión muy personal y osada de la reina francesa del siglo XVIII, Marie Antoinette, desde su llegada a Versalles, hasta la Revolución Francesa, con una puesta en escena llevada a la modernidad, imaginativa, y recurriendo a la música pop en su banda sonora. Muy alejada por tanto del momento histórico, provocó mucha controversia por su audacia. En realidad, no deja de ser una reflexión desde otra perspectiva de la soledad. En el año 2010, obtuvo el León de Oro a la Mejor Película con su largometraje Somewhere, en donde vuelve a la soledad y al vacío, en el mundo de una estrella de cine y su reaparecida hija. Con su último filme hasta el momento, The Bling Ring, del 2013, la vacuidad de la existencia de cierta juventud, atontada por marcas y lujos, llena el relato acompañada, por supuesto, con la moderna estética que le caracteriza. En la actualidad, parece que anda ocupada en un montaje de la ópera La Traviata, de Guiseppe Verdi, presentada en el pasado mes de mayo en Roma.

Y para acabar, no queremos dejar de volver a insistir en lo difícil que resulta todavía en la actualidad, en pleno siglo XXI, encontrar a mujeres con carreras consolidadas, que se dediquen a la realización de cine. Y no resulta tampoco agradable constatar la edad, ciertamente más elevada de la que esperábamos, de la mayoría de los directores que están triunfando en estos momentos, por haber afianzado un mundo propio en un paso más en la modernidad temática y estética del cine. Y no nos valen, en este recorrido, jóvenes talentos, que por supuesto están apareciendo, pero todavía transitan por el camino de las promesas.

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